4 beneficios de tener un equipo de dos fotógrafos para cubrir una boda

Una boda es un día muy grande en todo sentido. No sólo se está produciendo el acto de dos personas que unen sus vidas, sino que también hay otros eventos simultáneos y muchas pequeñas historias que suceden alrededor de ese acto principal, y que con sus particulares puntos de vista crean una sola historia: la boda. 
¿Cómo podemos documentar fotográficamente todo lo que está sucediendo ese día sin correr el riesgo de perder momentos importantes por cuestiones de tiempo o de traslado? Con un equipo de dos fotógrafos.

Un equipo de dos fotógrafos nos ayuda a garantizar que todos los momentos que se desenvuelven durante el día estén bien documentados, ya que dos personas perfectamente pueden realizar las siguientes acciones: 

1. Documentar las pequeñas historias periféricas a la historia principal
Alrededor de cada acontecimiento importante suceden muchos pequeños acontecimientos dignos de registrarse para tener la historia completa: Mientras la novia se está arreglando en su casa o cuarto de hotel acompañada por su mamá, hermanas y amigas, el novio podría estar esperando en su casa o en otro cuarto de hotel, compartiendo unos caballitos de tequila con hermanos, primos o amigos. Otros familiares podrían estar conviviendo y riendo, recibiendo los arreglos del florista o festejando a la mascota que vistieron con un moño especial, mientras la mamá del novio le da su bendición antes del gran momento. Con dos cámaras en distintos puestos podemos captar cada situación para tener un relato completo.

2. Cubrir dos eventos diferentes al mismo tiempo
Lo mismo sucede cuando tenemos eventos que se llevan a cabo al mismo tiempo, como el cóctel y la ceremonia civil. Un equipo de dos personas puede dividirse fácilmente para estar en dos lugares al mismo tiempo: mientras uno realiza la sesión familiar y de novios, el otro documenta el montaje y la decoración antes de que los invitados entren al salón; o mientras uno documenta todo lo que sucede en la pista de baile, el otro se queda con los novios mientras éstos saludan a sus invitados en las mesas y requieren fotografías.

3. Captar dos puntos de vista diferentes del mismo evento
Esos momentos que se componen de una acción y luego una reacción, se documentan mucho mejor desde dos puntos de vista: la emisión y la respuesta.
El encuentro de los novios cuando se ven por primera vez y cómo reaccionan; la entrada de la novia a la iglesia y la expresión del novio al verla; la declaración de los votos y las emociones de los invitados detrás de los novios; la salida triunfal de la pareja y el festejo de los invitados con luces de bengala, burbujas o pétalos; la enunciación del discurso emotivo del brindis y la actitud de los novios al escucharlo.
La historia está completa cuando existen dos fotógrafos que cubren dos puntos de vista diferentes tanto emocional como visualmente, y que se complementan entre sí.

4. Apoyarse mutuamente
Un fotógrafo no solamente se enfrenta a retos naturales, como luz deficiente, mal clima o una locación poco favorable, sino que siempre debe prever problemas técnicos como suficiente memoria para almacenar las fotos, pilas para la cámara, e incluso un cuerpo de cámara extra por si el principal llega a fallar. 
Cuando se trabaja en pareja todos esos problemas tienen más posibilidades de resolverse eficaz y rápidamente. Mientras uno continúa documentando el evento, el segundo fotógrafo podrá adelantarse a preparar las luces necesarias para el vals o el brindis, ir por el aparato o dispositivo que haga falta, conectar las pilas necesarias, encontrar lugares clave para fotografías exclusivas, o estar alerta por si el otro necesita ayuda. Además del apoyo técnico, trabajar en pareja brinda a los fotógrafos una confianza y alivio emocional que les permite desenvolverse eficazmente a lo largo del día sin verse sobrepasados por el estrés. 
Los novios no sólo desean fotografías de ellos en su boda, sino de todo lo que sucedió a su alrededor y que por tiempo y circunstancias no pudieron apreciar. El trabajo y la misión de los fotógrafos es abarcar y documentar tantas historias alternas como sea posible, para complementar la historia principal. Un equipo de dos fotógrafos atentos y preparados es lo ideal para registrar todos los acontecimientos que giran alrededor del gran día de boda.